www.cronicalocal.es

Por Alejandro A. Tagliavini

Venezuela (y Pedro Sánchez) lo demuestra: la única autoridad es la autoridad moral

Venezuela (y Pedro Sánchez) lo demuestra: la única autoridad es la autoridad moral
Ampliar
(Foto: Cibeles AI)
Por Alejandro A. Tagliavini
lunes 06 de julio de 2026, 20:07h

Escucha la noticia

Desde niños nos han hecho creer que la máxima autoridad en una nación es el Estado, los políticos. Nos lo han inculcado desde que tenemos cuatro o cinco años en la escuela, esa escuela que, precisamente, responde a “programas de estudio” impuestos por los políticos y burócratas. Y, por si esto no fuera suficiente, luego utilizan los medios, recursos e influencias del Estado para intentar tapar las voces que los contradicen, como ocurre en la España de Pedro Sánchez

Pero hete aquí, por mostrar uno de tantos ejemplos de lo que ocurre normalmente en todos los países, que después de los devastadores terremotos en Venezuela las fuerzas del Estado y sus burócratas, no solo se han dedicado a dificultar cuando no impedir la ayuda humanitaria, sino que han estado saqueando propiedades mientras las personas morían por falta de rescate a tiempo.

Recordemos que la ciencia de la moral es la que estudia las leyes de la naturaleza para lograr la adecuación del hombre al orden del cosmos, de modo que se desarrolle plenamente, y esto hace a la eficiencia, el movimiento hacia el ser. Y, por cierto, todo ser humano quiere lograr su desarrollo pleno, la felicidad, la prefección (el último fin, el bien).

De modo que las personas seguirán de buen grado, a quién mejor los conduzca hacia y dentro del orden natural, quién tenga más autoridad moral. Se trata del liderazgo por influencia que todos siguen de buen grado en tanto los conduzca a un mejoramiento personal ya sea espiritual, físico o profesional.

Por otro lado, precisamente aquello que pretende desviar el curso natural, espontáneo del cosmos, de la vida, es la violencia según ya la definían los griegos como Aristóteles, que luego copia Santo Tomás entre muchos. De modo que la violencia solo puede desordenar, destruir.

Y resulta que los Estados modernos, en particular los políticos y burócratas, se arrogan el monopolio de la violencia con el que recaudan impuestos – de otro modo desaparecerían- e imponen “leyes”. La 'autoridad' coercitiva está hecha, precisamente, para violar el orden natural y sus leyes, para forzar el desvío del desarrollo natural de la vida.

Así, el Estado, en la medida en que es coactivo es, en definitiva, una invención soberbia del racionalismo que pretende imponer un orden por compulsión, una sociedad artificial diseñada por el raciocinio del algún o algunos iluminados, que suplante lo natural, y solo consigue destruir.

Decía san Agustín en “La Ciudad de Dios (Libro XIV, 28)” que “Dos amores fundaron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la terrena (Civitas Terrena); el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial (Civitas Dei). Aquélla se gloría en sí misma, ésta en Dios”.

La autoridad moral, aunque pretendan soslayarla, es la más respetada que existe, piense en su vida diaria, las acciones más importantes que realiza las hace por razones morales como el cuidado de su familia, en cambio, todos intentan “legalmente” y hasta “ilegalmente” evadir impuestos y toda ley estatal. Según Isaac Asimov “la violencia es el último recurso del incompetente”, el recurso de quien no puede liderar con razón.

Aldous Huxley, en su obra “La Filosofía Perenne”, afirma que “Las sociedades se mantienen, no principalmente por el miedo de los más al poder coactivo de los menos, sino por una difundida fe en la decencia de los demás”, lo que resulta obvio pues si todas las personas salieran a robar no habría policía capaz de contenerlas. Es decir, es falso que las sociedades necesiten de un poder coactivo para vivir ordenadamente.

Por nombrar ejemplos a nivel global, internet que tantos cambios y beneficios ha traído, fue el resultado de un desarrollo espontáneo sin gobierno central. Pero no es un caos, por el contrario, mejora notablemente el acceso de todas las personas a la información y expresión, transparentando y agilizando todo de modo que mejora la organización social.

Un caso interesante, con todos sus errores propios del hombre que no es perfecto, es la enciclopedia más utilizada, Wikipedia, que "no es un experimento de anarquía" como ella misma define. Efectivamente, la anarquía es precisamente lo contrario al ordenamiento natural que sí reconoce jerarquías y no cree en la violencia (la coacción), que utiliza el anarquismo (y el estatismo) para imponer su utópico mundo sin jerarcas.

En Wikipedia cualquiera puede escribir y editar, y los millones de usuarios se auto organizan por consenso, mostrando como un orden productivo y divertido, surge espontáneamente de las personas no coaccionadas.

En fin, si hay algo que deja en evidencia la experiencia de esta red, internet, es que no es cierto que la autoridad deba ser coactiva, al estilo militar. La increíble evolución que está provocando, se desarrolla sin ningún burócrata estatal a cargo, trabajando solo personas naturalmente, libres quienes, en ocasiones, se ponen de acuerdo. Aunque está dirigida, como toda acción humana, por la naturaleza de las cosas, por la ley natural, por el orden natural que supone un liderazgo moral de hecho, el liderazgo de aquellos que verdaderamente pueden aportar cosas útiles a esta evolución espectacular.

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
En X @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios