Investigadores de la Fundación Fisabio y de la Universidad Jaume I han propuesto un decálogo para integrar la inteligencia artificial generativa en la investigación en cuidados. Este trabajo, publicado en la revista Enfermería Clínica, destaca el potencial de estas herramientas para mejorar diversas fases del proceso investigador, aunque también plantea retos éticos y metodológicos. Los autores advierten sobre el riesgo de errores en los textos generados por IA, lo que puede comprometer la calidad de la investigación. El decálogo incluye recomendaciones como verificar toda la información generada, preservar el contexto y documentar el uso de estas tecnologías, asegurando así una aplicación responsable en el ámbito científico.
Investigadores de la Fundación Fisabio y de la Universitat Jaume I de Castellón han llevado a cabo un análisis exhaustivo sobre el potencial transformador de la inteligencia artificial generativa en el ámbito de la investigación en cuidados. Como resultado, han elaborado un decálogo de recomendaciones que busca fomentar un uso responsable de estas herramientas en el contexto científico.
El estudio, publicado en la revista Enfermería Clínica, explora cómo la inteligencia artificial generativa puede apoyar diversas etapas del proceso investigador, desde la formulación de preguntas hasta la revisión bibliográfica, el análisis de datos y la difusión de resultados.
Este trabajo ha sido desarrollado por profesionales del Grupo de Investigación de Enfermería de la Universitat Jaume I (GIENF-241) y del grupo eNURSYS de Fisabio, que forma parte del Departamento de Salud de La Plana. La investigación se enmarca dentro de las actividades de la Unitat Mixta d’Investigació NURSIA (NURSing care, Information systems, technology and quAlity), centrada en áreas como los sistemas de información, las tecnologías aplicadas a los cuidados y la evaluación de la calidad asistencial.
Los autores subrayan que estas herramientas ofrecen oportunidades significativas para mejorar la eficiencia en tareas investigativas. Sin embargo, también advierten sobre los desafíos metodológicos, éticos y científicos que su utilización conlleva.
El estudio destaca que los sistemas de inteligencia artificial generativa pueden producir textos que aparentan ser rigurosos pero que contienen errores, referencias inexistentes o interpretaciones erróneas. Este fenómeno, conocido como «alucinación», obliga a revisar meticulosamente toda la información generada antes de incorporarla a cualquier trabajo científico.
A más, los investigadores advierten sobre el peligro de aceptar automáticamente las respuestas ofrecidas por estos sistemas sin un análisis crítico previo. Esta tendencia podría comprometer tanto la calidad como la fiabilidad del trabajo investigativo.
Los autores sostienen que estos riesgos son especialmente relevantes en el ámbito de la investigación enfermera, donde gran parte del conocimiento se construye a partir de metodologías cualitativas y fenómenos altamente contextualizados. En tales casos, una inteligencia artificial puede generar resúmenes coherentes o interpretaciones plausibles que simplifican excesivamente las complejidades inherentes a las experiencias tanto de pacientes como de profesionales.
Además, el artículo señala que existe el riesgo de que los modelos reproduzcan sesgos presentes en la producción científica dominante, priorizando enfoques biomédicos y literatura anglosajona sobre perspectivas propias del campo enfermero o contextos culturales específicos.
Aparte de sus aplicaciones prácticas, el trabajo también aborda el debate sobre la gobernanza en investigación. Se enfatiza que el uso de inteligencia artificial debe alinearse con principios fundamentales como transparencia y responsabilidad, así como cumplir con normativas internacionales sobre protección de datos y el nuevo Reglamento Europeo sobre Inteligencia Artificial.
Decálogo para una integración responsable
Como principal aportación práctica, el estudio presenta un decálogo dirigido al personal investigador en cuidados. Este documento sintetiza principios para un uso responsable de la inteligencia artificial generativa. Entre las recomendaciones se incluyen utilizar esta tecnología solo cuando aporte valor añadido al ser humano, verificar sistemáticamente toda información generada por estos sistemas automáticos y evitar introducir datos sensibles.
A su vez, se aconseja preservar el contexto y complejidad del objeto estudiado, documentar transparentemente el uso de estas herramientas y evaluar continuamente su impacto sobre la calidad científica.
En resumen, este trabajo no solo actúa como guía para una incorporación responsable de la inteligencia artificial en la práctica investigadora; también plantea una reflexión crítica sobre su uso. Se trata así mismo de una propuesta que pone énfasis en la capacidad del personal investigador para utilizar estas herramientas sin renunciar al rigor metodológico ni ético que caracteriza a la investigación en cuidados.
Artículo:
M.J. Valero-Chillerón, I. Llagostera-Reverter, D. Luna-Aleixos y V.M. González-Chordá. «Investigación en cuidados elevada a la IAgésima potencia: inteligencia artificial generativa aplicada al proceso de investigación en cuidados», Enfermería Clínica, https://doi.org/10.1016/j.enfcli.2026.502553
El decàleg es un conjunto de recomendaciones para incorporar la inteligencia artificial generativa en la investigación en cuidados, promoviendo un uso responsable de estas herramientas en el ámbito científico.
La inteligencia artificial generativa puede ayudar en diversas fases del proceso investigador, incluyendo la formulación de preguntas de investigación, revisión bibliográfica, análisis de información y difusión de resultados.
Los riesgos incluyen la posibilidad de que los sistemas produzcan textos con errores o referencias inexistentes, así como el riesgo de aceptar automáticamente las respuestas sin un análisis crítico, lo cual puede comprometer la calidad y fiabilidad de la investigación.
En la investigación en cuidados, donde gran parte del conocimiento se construye a partir de metodologías cualitativas y contextos específicos, el uso irresponsable de IA puede simplificar excesivamente las experiencias complejas y ocultar dimensiones fundamentales de la atención.
Entre los principios destacados se encuentran utilizar IA solo cuando aporte valor añadido, verificar sistemáticamente toda la información generada, evitar introducir datos sensibles y documentar transparentemente su uso.
El estudio subraya que el uso de inteligencia artificial debe adherirse a principios de transparencia y responsabilidad, así como cumplir con normativas sobre protección de datos establecidas por organismos internacionales.