Expertos en educación han señalado la urgente necesidad de fomentar el pensamiento crítico en las aulas, especialmente ante el avance de la sobreinformación y la inteligencia artificial. Durante el III Congreso Internacional de Políticas Educativas celebrado en la Universidad Católica de Valencia, se discutieron los desafíos educativos actuales y la importancia de formar a docentes y estudiantes en habilidades como la reflexión y el juicio crítico. Los participantes coincidieron en que es esencial repensar la educación para adaptarse a un entorno tecnológico cambiante, garantizando así igualdad de oportunidades y formando ciudadanos competentes y responsables. La colaboración entre Europa e Iberoamérica se destacó como clave para abordar estos retos educativos.
La Universidad Católica de Valencia (UCV) ha sido el escenario del III Congreso Internacional de Políticas Educativas, un evento que ha reunido a más de 400 profesionales de la educación y la investigación de Europa e Iberoamérica. Este congreso, organizado por el Vicerrectorado de Investigación y la Facultad de Magisterio y Ciencias de la Educación en colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), se ha llevado a cabo durante dos jornadas tanto en formato presencial como online.
El director del congreso, Carlos Novella, ha enfatizado la urgente necesidad de fortalecer el pensamiento crítico en los sistemas educativos, considerándolo una “asignatura pendiente” ante el acelerado avance tecnológico. Novella ha señalado que si bien se ha avanzado rápidamente en la integración de tecnologías en las aulas, esta incorporación ha carecido de una formación adecuada y criterios claros para su uso efectivo. En este sentido, ha abogado por capacitar a docentes y estudiantes en habilidades como la reflexión, argumentación y juicio crítico para enfrentar desafíos contemporáneos como la inteligencia artificial y la sobreinformación.
Durante su intervención, Novella también ha subrayado la importancia de unir esfuerzos entre Europa e Iberoamérica para abordar los retos educativos actuales. Ha instado a realizar una reflexión profunda sobre las políticas educativas y los sistemas de enseñanza en ambas regiones, con el objetivo de buscar soluciones conjuntas ante un panorama educativo cada vez más complejo.
El vicerrector de Investigación de la UCV, José María Tormos, quien participó en la apertura del congreso, destacó el papel crucial que desempeña este evento en un entorno educativo caracterizado por constantes cambios. Tormos afirmó que el reto actual consiste en evolucionar y adaptarse a nuevas dinámicas pedagógicas donde no solo cambia el conocimiento, sino también el paradigma sobre cómo gestionarlo. Además, hizo hincapié en la dificultad de captar y mantener la atención de los jóvenes en un contexto lleno de estímulos competitivos.
Roberto Sanz, vicedecano de Educación Infantil en la UCV, señaló que es fundamental repensar la educación frente a la rápida proliferación de información disponible. Sanz advirtió que innovar no se limita a incorporar herramientas digitales; implica reconsiderar el aprendizaje desde sus fundamentos y situar al alumno en el centro del proceso educativo. En este contexto, resaltó que uno de los grandes desafíos educativos es formar docentes y estudiantes capaces de analizar críticamente, cuestionar y tomar decisiones informadas.
La primera ponencia del congreso fue impartida por Agustín Domingo Moratalla, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universitat de València. Moratalla argumentó que “la innovación educativa no es necesariamente tecnológica” y abogó por recuperar una educación centrada en la dignidad humana, así como en la atención y el cuidado. A pesar del potencial transformador que ofrece la digitalización, advirtió sobre una tendencia hacia la prisa que puede resultar perjudicial desde una perspectiva educativa.
A lo largo del segundo día del congreso, María Pilar Martínez, profesora del departamento de Teoría de la Educación en la Universitat de València, abordó cómo movilidad e innovación educativa son esenciales para promover una educación orientada hacia la sostenibilidad y ciudadanía global. Martínez destacó que uno de los principales retos del sistema educativo es formar profesionales con una “mirada global” respaldada por criterios sólidos.
Leopoldo López Máñez, decano del Cuerpo Consular acreditado en Valencia, enfatizó que las instituciones educativas deben ser “espacios para preguntas” y “caminos hacia libertad y esperanza”. Defendió además una cooperación más estrecha entre Europa e Iberoamérica y resaltó el valor enriquecedor que ofrece la movilidad académica.
El congreso también incluyó dos mesas redondas. La primera se centró en las microcredenciales dentro de la formación superior, destacando su potencial para facilitar el aprendizaje continuo. Participaron expertos como Carlos Romero Rostaño, consultor para OEI y UNESCO, quien subrayó la importancia del diseño curricular orientado a involucrar activamente al estudiante.
La segunda mesa trató sobre los desafíos actuales relacionados con innovación educativa y pensamiento crítico. Ismael Gómez García, director global de estrategia digital para OEI, enfatizó que “el aprendizaje activo enseña a construir conocimiento” mediante un enfoque interrogativo.
Entre otros destacados participantes se encontraban Vicenta Rodríguez Arroyo, presidenta de Escuelas Católicas de Comunidad Valenciana; Alexander Torres Vargas, especialista en gestión educativa para OEI Colombia; y Bárbara García Oroz, coordinadora académica del Instituto Iberoamericano para Formación y Aprendizaje Cooperativo.
Los expertos advierten de la falta de pensamiento crítico en las aulas, especialmente ante el avance de la sobreinformación y la inteligencia artificial. Se señala que es necesario reforzar esta habilidad en los sistemas educativos para enfrentar adecuadamente los retos actuales.
El objetivo del congreso es analizar los desafíos educativos desde la perspectiva de la innovación y el pensamiento crítico, así como fomentar la colaboración entre Europa e Iberoamérica para dar respuesta a estos retos.
Se destacó la importancia de formar a docentes y estudiantes en capacidades como la reflexión, argumentación y juicio crítico, esenciales para navegar en un entorno educativo cada vez más complejo.
La educación se presenta como una herramienta fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades y debe adaptarse a las dinámicas pedagógicas actuales, poniendo al alumno en el centro del proceso de aprendizaje.
Aunque la digitalización ofrece oportunidades significativas, también introduce una tendencia hacia la prisa que puede ser perjudicial desde el punto de vista educativo. Es esencial encontrar un equilibrio entre innovación y calidad educativa.
El principal reto es formar profesionales capaces de analizar, cuestionar y tomar decisiones informadas en un contexto global marcado por la rapidez y sobreabundancia de información.