He decidido poner el título entre interrogantes para dar una oportunidad a la esperanza, aunque en el momento de escribirlo no observo demasiadas posibilidades para ello.
El título de esta reflexión intenta rememorar una espléndida película de Sidney Pollack de 1969, “Danzad, danzad, malditos” y de alguna manera el panorama actual se asemeja algo al que se refleja en ella.