Tengo 77 años, viví durante 27 en el tardo franquismo y aunque me tocó la parte menos dura lo sufrí en propias carnes. Sé lo que es vivir bajo la dictadura y la represión.
En las elecciones del 23-J del año pasado todos los augurios indicaban que las derechas llegarían al poder juntas.
No es por ponerme medallas, pero creo que el primero que reflexionó en términos futbolísticos en estas elecciones fue un servidor, que hace meses en una reflexión publicada en este medio utilizó conceptos como “hay partido”. “puede haber remontada”, o comparando al PSOE con el Real Madrid de la Champions.
En las próximas elecciones, tanto las de mayo como las de diciembre, la ciudadanía que vaya a votar, por encima de 25 millones, no se va a poder llamar a engaño ya que esta vez sí lo hará consciente de a quién y qué vota.
Que nuestra democracia, que hasta hace poco pensábamos consolidada, está en peligro, es ya un hecho incuestionable.
Existe una canción de Carlos Puebla que la mayoría de nosotros, al menos los de la izquierda, hemos cantado alguna vez, dedicada a Fidel Castro que recomiendo cantar de nuevo sustituyendo el Fidel por Zapatero.
Que vivimos tiempos especialmente oscuros parece muy evidente observando lo que ocurre dentro y fuera.
Una inoportuna avería me ha dejado sin ordenador durante casi un mes y eso me ha impedido seguir lanzando mis reflexiones.
El lunes 2 de marzo se cumplen los 15 años de la muerte de un estadista, ideólogo, que marcó una época y que tanto echamos de menos en un tiempo de mediocridad y agresividad: Enrique Curiel.
Antes que nada, es necesario destacar la valentía, el coraje, del pueblo iraní que enfrenta la demoníaca tiranía de estos Ayatolás dementes, a pesar de las decenas de miles de crueles asesinatos por parte de las fuerzas del Estado.
Como cada año, suelo reflexionar sobre aquel Enero negro de 1977 que viví en primera persona.
En memoria de Robe y Jorge.
Estos días van llegando una tras otra tres efemérides, diferentes pero con significados profundos, todas ellas referentes a muertes. El 17 se cumplirán los 26 años del fallecimiento de Enrique Urquijo, el 20 los 50 de Franco y el 21, los 25 de Ernest Lluch, aunque esta última se debe definir como asesinato.
Revisando mis últimas reflexiones, observo que en cada una de ellas y de diferente manera, advierto del peligro que supone el avance político, social y mediático de las derechas extremas, VOX y PP.
Reconozco que durante varios días me he encontrado bajo de ánimo y sin ganas de escribir, al observar el desolador panorama actual de nuestro mundo.
En un momento de perplejidad y parálisis de las izquierdas, especialmente de sus partidos políticos, supone una bocanada de aire fresco ilusionante la iniciativa que hace unos días lanzó en Italia el intelectual y periodista Michele Serra.
En este 2025 que acabamos de iniciar se cumplen 50 años de la muerte del dictador Franco, que aterrorizó a sangre y fuego nuestro país durante décadas.
Quienes desde la derecha, centro, o izquierda se consideren demócratas, deben coincidir en que el mayor peligro para esa democracia y por tanto para nuestra libertad hoy en día son las mentiras, manipulaciones, bulos, o lo que algunos bienintencionados denominan “fake news”, quizás para que al ponerlo en ingles adquiera una menor relevancia.
Con un Partido Popular echado al monte, desbocado, una extrema derecha, incluida la que convive en el seno de ese partido, que sigue sin ningún pudor lanzando bulos, mentiras, difamaciones, e insultos, con algunos estamentos de la justicia haciéndoles el juego sucio y ante la inacción de una izquierda perpleja, en algún momento se debe gritar alto y fuerte; ¡basta ya!
Comenzamos un nuevo curso, pero con desavenencias y argumentos viejos.
Hemos tenido este domingo la primera parte de las elecciones legislativas en Francia. Con la incertidumbre de si la extrema derecha de Marinne Le Pen, su Agrupación Nacional, sería capaz de arrasar según indicaban las encuestas.
Pasó el 12-M y todas las incógnitas han quedado despejadas abriendo así un nuevo ciclo para Catalunya y también para España.
|
Debo reconocer que el caso “Koldo-Ábalos” me dejó impactado y casi sin respuesta intelectual y lo que es más peligroso tampoco ideológica.
La derecha siempre que han existido protestas o manifestaciones por parte de sectores progresistas de nuestra sociedad las han tachado de agresivas, que van contra la libertad o atentan contra la Constitución.
Transcurren las últimas horas que nos llevan hacia las 9 de la mañana del próximo domingo 28-M.
Acabamos de salir de un 2022 convulso pero que en su final nos regaló alguna buena noticia.
El votante no siempre juzga los hechos, protege a los suyos y absuelve lo que condena en los otros.
El Hermano Mayor o Gran Hermano es un personaje de la novela “1984” de George Orwell, es el ente que gobierna a Oceanía, a través del tiránico partido único, el Ingsoc. Nadie lo conoce, pero es omnipresente a través de telepantallas con fuerte propaganda y controlando todo.
La noticia con la que amanecimos el pasado martes de la imputación del ex presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha causado un fuerte impacto político y emocional en una sociedad aún no acostumbrada a estos continuos sobresaltos.
Acabamos de conocer la fecha de las próximas elecciones, en este caso de una Andalucía que aunque ya tocaba, Moreno Bonilla ha adelantado creyendo que así se aprovechaba de la debilidad de sus contrincantes.
Desde hace años se viene afirmando que asistimos a una ola reaccionaria a escala mundial que hace inevitable que todos los países democráticos acaben siendo “conquistados” por la extrema derecha. Esta idea va calando en la opinión pública, también gracias a la opinión publicada, como si fuera un destino en ocasiones inexorable y en ocasiones deseable.
En plena campaña electoral de las elecciones en Aragón, una concejala del PP de Valencia coge su coche y se desplaza hasta Teruel, para en un mitin del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, lanzarle un grito que da para esta reflexión: “hijo de putaaaaaaaaaaaaa”. Probablemente el peor insulto que se le puede lanzar a una persona, más aún si es el máximo mandatario de este país.
He decidido poner el título entre interrogantes para dar una oportunidad a la esperanza, aunque en el momento de escribirlo no observo demasiadas posibilidades para ello.
Los expertos aseguran que si otra persona o grupo de personas comete un error podemos llegar a sentir vergüenza ajena, ya que basta con que consideremos que esa conducta es digna de avergonzar para sentirla. Se trata de una emoción empática, ya que nos ponemos en la piel de la otra persona.
Hace ahora 53 y 54 años que tuve la desgracia de visitar durante días los calabozos que existían bajo tu despacho, Isabel Díaz Ayuso.
En 1966 el cineasta Arthur Penn filmó una excepcional película; “La jauría humana”.
Ha sido incluso menos de lo esperado. El Donald Trump chulesco y altivo de hace apenas unos días, ha sucumbido en apenas un round y el 9 de Abril de 2025 pasará a la historia como el día que un idiota, en el sentido griego y también en el castizo, dio su brazo a torcer.
Esta vez va en serio, el peligro es real, muy real y no podemos ni debemos pasar de él. ¡Hay que reaccionar ya!
Escribo esta reflexión en el final de un año 2024 que ha sido especialmente negro, en lo político, social, meteorológico, aquí y allí. Solo el aspecto económico en nuestro país se ha librado de ese tono oscuro.
La Dana que recientemente asoló Valencia y parte de Cuenca y Andalucía además de 228 muertos y un panorama desolador, nos ha dejado el desprestigio de una manera de hacer política basada en la mentira, la manipulación y el engaño.
Se está celebrando la 79 Asamblea de la ONU, teóricamente el sancta sanctorum del mundo y sus reglas de convivencia.
Hace apenas un mes la depresión producida en el bando demócrata por la sensación de que un poderoso Donald Trump arrasaría sin piedad a un anciano Joe Biden, ha sido superada con su renuncia y la llegada de Kamala, transformándose en verdadero entusiasmo avalado por las encuestas que iban llegando.
Pasado ya el 9-J el panorama de Europa parece desolador en especial el centro, salvándose del tsunami de extrema derecha tanto el norte, Finlandia, Suecia y Dinamarca, como la excepción ibérica, España y Portugal.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha defendido la importancia de que la planificación de las infraestructuras y las decisiones de inversión se basen en criterios rigurosos, tanto técnicos como socioeconómicos, para resolver los problemas reales de la ciudadanía en el menor plazo y con los menores costes y riesgos posibles.
|